Desde 1982, la Conferencia Episcopal de Colombia ha venido realizando cada año la CAMPAÑA DE CUARESMA denominada COMPARTIR CON ALEGRIA; ésta es orientada y coordinada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social/Cáritas Colombiana.
Cada año se selecciona un tema, ya sea acogiendo el Mensaje para la Cuaresma del Santo Padre o proponiendo uno. Para el año 2010 se definió una reflexión de la última Encíclica del Papa Benedicto XVI: “Amar es dar, ofrecer de lo mío al otro” , para que profundicemos en la corresponsabilidad con quienes necesitan de nuestro apoyo.
La Fundación Cáritas Diocesana fue creada el 31 de Mayo del año 2000, inscrita en el marco de la Pastoral Social de la Diócesis de Pereira.
Es un instrumento de la Diócesis de Pereira para diseñar y ejecutar planes y programas que permitan generar acciones solidarias y alianzas estratégicas que contribuyan al desarrollo social, económico, político y cultural de la humanidad, con el fin de disminuir la pobreza material y espiritual del ser humano y de la comunidad, haciendo de estos actores sociales del desarrollo.
La Fundación propenderá por el respeto de la dignidad humana, la preservación del medio ambiente, la promoción de los derechos humanos, la libertad y la equidad de género.
En su mensaje para la XLIII Jornada Mundial de la Paz 2010, que se celebró el primero de enero pasado, el Papa Benedicto XVI escogió como tema: “Si quieres promover la paz, protege la creación”.
El Pontífice recuerda la importancia de salvaguardar la creación, como aspecto “esencial para la convivencia pacífica de la humanidad. En efecto, aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y al auténtico desarrollo humano integral (guerras, conflictos internacionales y regionales, atentados terroristas y violaciones de los derechos humanos), no son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado...”
Benedicto XVI destaca la necesidad de no ser indiferente ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales.